En la actualidad las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han redinamizado el proceso mediante el cual los individuos acceden a la información y el (Marzano) (Callejo)conocimiento. En esta lógica la red global de información (Internet) ha potencializado el acceso a contenidos de diversas naturalezas. En este escenario han aparecido redes sociales de impacto masivo, a nivel planetario y transcultural. Una de estas redes es Youtube, un sitio web donde usuarios de distintas partes del mundo suben y comparten videos. Este breve ensayo pretende describir la sección +21 de Youtube y realizar una pequeña aproximación a las representaciones de la violencia que se construyen actualmente en este sitio de Internet Haciendo un breve recorrido histórico de la violencia (explícita) en formatos audiovisuales se puede citar su origen en las primeras películas tipo snuff. Durante años este tipo de filmes eran casi un mito y se rumoraba un mercado negro en el que se traficaban las cintas en cifras elevadas de dinero. Sin embargo este tipo de material de violencia explícita fue muy escaso y su difusión se limitó a pequeños grupos de consumidores. No obstante la explosión de los videos de violencia fuerte en Internet se presenta con la ejecucción telepresenciada del periodista Daniel Pearl en Pakistán. Pearl, correpsonal de The Wall Street Journal para Medio Oriente, fue secuestrado por extremistas islàmicos, torturado y posteriormente decapitado en un video que circuló durante meses en distintos sitios de la red. Tras la barbarie de las imágenes de la muerte de Pearl, aparecen los videos aficionados de la muerte de Saddam Hussein y lo de el fallecimiento de Muahmar Gadaffi. A raíz de los conflictos suscitados en la primavera árabe se empiezan a publicar videos en Youtube con contenidos de violencia explícita. Se destaca por ejemplo el video publicado por un rebelde sirio en el que tres soldados comen el higado de un partidario del régimen oficial mientras graban el suceso con un teléfono móvil. Junto a este se pueden visualizar cientos de videos similares en los que distintos agentes (soldados, rebeldes, verdugos, ciudadanos) comenten o son víctimas de hechos atroces (decapitaciones, torturas, asesinatos) y en donde siempre una cámara casera graba de manera omnipresente. “Videos de este tenor han llegado a representar, cada vez más, un arma novedosa en las modernas guerras de terror. El fenómeno no es exclusivo de Siria. Un video reciente y muy comentado exhibe la decapitación con motosierra de un pandillero mexicano a manos de unos narcos rivales”[1] Cabe resaltar que estos contenidos se encuentran disponibles en una subcategoría de Youtube conocida como +21 y a la que cualquier usuario puede acceder tecleando las palabras “+21” en el motor de búsqueda de Youtube. Estas siglas acompañadas de las palabras “Siria”, “México”, “decapitación”, “muerte”, “ahorcado”, “sangre”, redirigen la página a un listado de videos de violencia explícita. Un aviso de contenido y una sencilla rectificación de mayoría de edad son las únicas restricciones de acceso a los videos. En una investigación previa al respecto de la violencia audiovisaul en Internet, la autora italiana Michela Marzano se cuestiona “¿qué valor tienen estas imágenes? ¿Su atractivo funesto? ¿Y para la propia investigación social? ¿Puede tomarse como representación social de la muerte?”[2] Hasta que punto la representación social de la muerte se convierte en un espectáculo televisivo? “La representación, como producción de signos, se impone a la representación social, a la asunción de que lo que se narra forma parte de la lógica del sistema sociedad”[3] Observar este escenario hace evidente los nuevos mecanismos de representación social de las ciberculturas. En el escenario de las ciberculturas cabe diferenciar tres categorías que parecen fusionarse en una sola: realidad, virtualidad e imaginación. Para ventaja o desventaja, las nuevas tecnologías de la comunicación y la información llegan a cualquier público y alcanzan todo medio social y cultural (Wolton) Como menciona Alejandro Piscitelli el impacto de las representación virtuales es inconmesurable, entre otras por la infinidad de lecturas del lenguaje simbólico. Finalmente este breve ensayo plantea, más que una conclusión, una serie de preguntas ­¿dónde quedarán los patrones de moral convencionales? ¿cuál es el impacto de las nuevas tecnologías en los canones éticos y estéticos de la sociedad? ¿cuál es el límite de la ficción y la realidad?              

Bibliografía

Anderson, Jon-Lee. «Ritual de la guerra moderna: comer el hígado del enemigo en YouTube.» Puercoespín (2012). Wolton, Dominique. Internet y después… ? Barcelona: Gedisa, 2000. Marzano, Michela. La muerte como espectáculo. Barcelona: Tusquets, 2007. Callejo, Javier. «Violencia en Internet.» Empriria. Revista de Metodología de las Ciencias Sociales (2011). [1] Anderson, Jon-Lee. «Ritual de la guerra moderna: comer el hígado del enemigo en YouTube.» Puercoespín (2012). [2] Marzano, Michela. La muerte como espectáculo. Barcelona: Tusquets, 2007. [3] Callejo, Javier. «Violencia en Internet.» Empriria. Revista de Metodología de las Ciencias Sociales (2011).