No cabe duda que de cierta forma la política y la comunicación en una sociedad se ve influenciada por la opinión pública de cierta manera, y solo de cierta forma porque no todos los régimen políticos aceptan una legítima en la voz del pueblo como en los gobiernos autoritarios o totalitarios. Aparentemente en los estados democráticos se vive otra realidad en donde la opinión del público es tomada en cuenta, pero ¿es en verdad que los gobiernos democráticos modifican sus políticas con aportes generados por la población o es solo que aparentan que lo hacen? Con el presente ensayo se pretende confirmar con base en los estudios y aportes de Noam Chomsky si es que los regímenes democráticos en verdad toman en cuenta la opinión pública en cuestiones y decisiones políticas o si solo pretenden hacerlo, siendo entonces que en ninguna forma de gobierno la opinión del pueblo es aceptada como legítima   Previo a analizar la situación con la opinión pública en las sociedades democráticas es necesaria una mirada a otra cara de la moneda, es decir en las sociedades autoritarias y totalitarias. En los regímenes autoritarios “simplemente no hay formas institucionales a través de las que poder unir la opinión colectiva al establecimiento y la implementación de la política pública” (Crespi, 2000, pág. 161); en estas sociedades se considera que si el pueblo se involucra en asuntos de gobierno, existirá una desestabilización en el bienestar de la sociedad por lo que la opinión colectiva tiene que darse en secreto. También se malinterpreta la opinión pública confundiéndola con la opinión de los cortesanos. En el caso de los regímenes totalitarios, los líderes gobiernan porque “son la única manifestación verdadera de la voluntad del pueblo” (Crespi, 2000, pág. 157) por lo que la opinión pública es vista como traición y solo se admiten opiniones colectivas que los gobernantes forman. Es en ambas formas de sociedades se evidencian las palabras de Noelle Neumann, quien considera que “hay un vínculo estrecho entre opinión pública, sanción y castigo” (Neumann, 1995, pág. 1)y que por este temor al castigo “las convecciones pierden terreno y el individuo estará menos propenso a expresar sus opiniones” (Neumann, 1995, pág. 1). Entonces es notable que en estas sociedades, la opinión colectiva del pueblo común no forma parte de las decisiones de gobierno.     Analicemos entonces lo que sucede en las sociedades democráticas según los estudios realizados por Noam Chomsky, lingüista, filósofo y estudioso de la política, de origen estadounidense. Según muestra Chomsky, en los estados democráticos, la sociedad es gobernada con “consentimiento sin consentimiento” citado por Chomsky, es decir son gobernados con supuesto consentimiento que es mal manejado por detrás en busca del beneficio en verdad de los gobiernos. En estos regímenes, según la Teoría Wilsoniana, existe “una élite de caballeros con ideales elevados para preservar la estabilidad y la justicia y que toma decisiones” citado por Noam, lo que es complementado con las palabras de Walter Lippman: “los gobiernos son responsables de crear una política que debes estar libre de la interferencia del público en general compuesto de intrusos ignorantes e impertinentes” también citado por Chomky; este control a la interferencia se lo hace mediante distintas herramientas, en buena medida, como lo afirma Harold Laswell, mediante la propaganda”. Si se analiza, podemos verificar los aportes de Chomsky en el caso de nuestro país.   Ecuador es un país democrático, y democráticamente fue elegido su presidente Rafael Correa en el año 2007; de igual manera algunas de sus elecciones en la forma de gobernar fueron aprobadas de esta forma. Sin embargo han existido algunas situaciones y políticas con las que el pueblo no ha estado de acuerdo, por citar ejemplos, encontramos primero el caso de Yasunidos. El colectivo mencionado es conformado por un grupo de ciudadanos que no concuerdan con la decisión del presidente de explotar el territorio del Parque Nacional Yasuní. Después de un largo proceso de lucha, el gobierno aprobó la recolección de firmas para consulta popular mediante el que se definiría el futuro del Yasuní. Esto calmó los ánimos en el grupo y en la ciudadanía, sin embargo al final se negó la legitimidad de unas firmas y misteriosamente otras desaparecieron por lo que no se pudo lograr la consulta popular.   Como segundo ejemplo, el Gobierno Nacional implementó en junio del 2015 la página web diálogonacional.gob.ec, un sistema donde los ciudadanos pueden dialogar con el régimen y presentar sus aportes e ideas hacia una equidad y justicia social; según su informe correspondiente al mes de Septiembre del presente año, se han realizado más de 160 mil entre diálogos con ciudadanos y reuniones, de igual manera emiten los llamados Boletines Semanales de Avances donde solo se mencionan las personas y comunidades que se han unido al diálogo y no los cambios que se han hecho con las ideas adquiridas con estos diálogos. Cabe recalcar que la estrategia se lleva a cabo ya por cinco meses por lo que ya se deberían presenciar cambios con base en aportes ciudadanos.   Con estos ambos ejemplos podemos darnos cuenta de la manipulación de la opinión pública en la sociedad democrática Ecuatoriana. El Gobierno aparenta tomar en cuenta a la opinión colectiva, en el primer caso mediante la recolección de firmas y en el segundo mediante el sistema de recolección de opiniones en línea y con reuniones, sin embargo en ambos casos no se ha visto al final que el Gobierno haya realizado con estas opiniones una política o un cambio, no obstante aparentan mostrar a través de herramientas como los boletines o las sabatinas del presidente, que son una forma de propaganda, que se está haciendo cambios con los pedidos del pueblo, evidenciando lo que afirma Chomsky que las masas son estúpidas, se las mantiene manipuladas y contentas mientras el Gobierno no toma en cuenta sus opiniones sino solo las que el régimen genera.   Definitivamente, los gobiernos democráticos son “grandes tiranías privadas a los que se concedieron extraordinarios poderes” (Chomsky) que son tan solo una antifaz de las sociedades autoritarias y totalitarias donde existe, sin duda, la opinión pública, pero que al final no es tomada como legítima, y donde los ciudadanos son engañados y gobernados siendo su pensamiento y opinión considerados minoritarios y poco valiosos. En verdad entonces, no existen grandes diferencias entre la opinión pública en los estados no democráticos y democráticos, solo máscaras de mentiras.  

BIBLIOGRAFÍA

Chomsky, N. (s.f.). Infoamérica. Recuperado el 14 de 10 de 2015, de Infoamérica: http://www.infoamerica.org/teoria_articulos/chomsky1.htm Colectivo Yasunidos. (s.f.). facebook.com. Recuperado el 14 de 10 de 2015, de facebook.com/yasunidos. Crespi, I. (2000). La opinión pública en sociedades no democráticas. En I. Crespi, El proceso de opinión pública. Diálogo Ciudadano. (14 de 10 de 2015). Obtenido de dialogociudadano.gob.ec: http://dialogonacional.gob.ec/c/document_library/get_file?uuid=724437dd-0968-4bfa-a6fe-a788bcabd239&groupId=10157 Neumann, E. N. (1995). La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social. Obtenido de Nombre Falso: nombrefalso.com.ar